El temido síndrome premenstrual

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Afecta al 70% de las mujeres del primer mundo provocando incluso síntomas discapacitantes.

La mujer siempre se ha sentido incomprendida cuando ha relacionado diversos padecimientos con su ciclo menstrual. Dolores de cabeza y abdominal, apatía, irritabilidad, cambios de humor, insomnio y otros, tratándose éstos como algo simplemente innato a su naturaleza por su sexo, o peor, como obsesiones individuales propias del carácter o la personalidad de cada mujer.

Lo cierto es que todas estas sintomatologías forman parte del diagnosticado Síndrome Premenstrual (SPM), como un desequilibrio de la salud que no debe padecer una mujer sana.

“El ciclo menstrual se debe notar en cambios positivos relacionados con la fertilidad y en ningún caso con el dolor, asociando una menstruación normal cuando se trata de una sangre fresca, de color fresa intenso y sin olor”, según indica mi admirada doctora Juani la Faja, tras años de clínica e investigación en la práctica ginecológica.

Pandemia femenina

Lo cierto es que distintas fuentes estadísticas internacionales indican que el Síndrome Premenstrual afecta hoy en día al 70% de las mujeres del denominado primer mundo, una prevalencia propia de una pandemia, sólo comparable a la caries en odontología.

Sindrome Premenstrual Tratamiento
Sindrome Premenstrual Tratamiento

Un 3% de las afectadas acaba sufriendo Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM), mostrando hasta 250 síntomas, muchos de ellos discapacitantes, que a veces se confunden en su origen y que son tratados por diversos especialistas al mismo tiempo: médico de familia, psiquiatra, endocrino, digestivo… sin la búsqueda acertada del origen y del tratamiento adecuado.

Problemas de equilibrio, orientación y hasta de función cognitiva, pequeñas demen- cias transitorias resueltas tras la menstruación, desmayos por pérdidas de conocimiento o dolor abdominal intenso, se muestran como las más graves.

Trastorno digestivo

Tras uno de estos síndromes o trastorno (SPM/TDPM), de origen hormonal, déficit nutricional o toxicidad, se comprueba que siempre existe un trastorno digestivo previo con disbiosis intestinal (cambios de población de bacterias ‘malas’ que habitan en el intestino las llamadas trichomonas favorecen el dolor de cabeza), inflamación y seguramente algún grado de infección.

La bajada de defensas natural que experimenta la mujer en cada ciclo, altos niveles de prolactina y bajada de estrógenos, complican cada episodio.

Tanta complejidad expuesta hace pensar que cada caso debe ser revisado de forma exhaustiva, atendiendo siempre a la individualidad de cada mujer y aportando soluciones que en primera instancia sean respetuosas con los procesos hormonales, metabólicos y como factor clave la alimentación, por déficit de nutrientes o exceso de disruptores tóxicos.